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La lluvia sobre el Conclave

Vista aérea de la Plaza de San Pedro

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Miriam Díez Bosch - publicado el 13/03/13
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Él, Pedro, con sus llaves, preside la plaza

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Lluvia en Roma. Sala de las Lágrimas en el Palacio Apostólico esperando al nuevo Papa. En un mundo postmoderno y líquido, los cardenales han empezado sólidamente uno de los momentos más fascinantes en la historia de la Iglesia: la votación del sucesor de san Pedro. Él, Pedro, con sus llaves, preside la plaza y observa qué van a decidir los 115 hombres del Colegio Cardenalicio.
 
El Cónclave ha comenzado, en el sentido más puro, a las 17’35 hora romana. Ha sido el momento en que después del solemne “Extra Omnes”, pronunciado por el Maestro de Ceremonia Pontificias, mons. Guido Marini, se ha cerrado la puerta de la Capilla Sixtina, imagen fabulosa que ha podido ser vista en directo desde el Centro Televiso Vaticano.
 
Curiosidades: el cardenal Scola ha dicho “cardenal Angelo cardenal”, en la fórmula de juramento. Ha repetido su nombre. Nerviosismo, comenta un colega periodista. El cardenal O’Malley ha jurado con la mano en la parte de la fórmula, en la izquierda, y no en la derecha como sus hermanos en el Colegio. Con repeticiones o sin ellas, jurando con la mano más arriba o al centro o abajo del Evangeliario, lo cierto es que los purpurados ahora ya están deliberando y escribiendo.
 
Los cardenales se han quedado solos (con el Espíritu Santo) y en la plaza de San Pedro, bajo la lluvia, permanecen expectantes grupos de pelegrinos y algunos periodistas, aunque es difícil contabilizar a los 5.600 acreditados. Algunos entran en las librerías. Descubren que no hay libros del cardenal Scherer o de O’Malley. Compran libros de Ouellet, Dolan, Scola. Raramente saldrá un cardenal que haya sido más prolífico que Joseph Ratzinger.
 
En Roma siguen viéndose muchas imágenes de Juan Pablo II. También de Benedicto XVI, que debe estar viendo caer la lluvia serenamente en Castel Gandolfo, lejos del mundanal ruido. El Conclave ha iniciado y de él saldrá el pontífice 266. Vigoroso, políglota, pastor. Y en un mundo 2.0, lo anunciará un hilo de humo blanco. La puesta en escena, a pesar de la lluvia, continua siendo espectacular.

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