Un encuentro de millones de soñadores de un mundo mejor
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“La presencia de jóvenes de diferentes países del mundo para la Jornada mundial de la Juventud (JMJ) nos hará entender el poder de Caritas”, dice Cristina dos Anjos, directora ejecutiva de Caritas Brasileira.
Los jóvenes de Caritas mantendrán un destacado encuentro con el presidente de Caritas, el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga este martes 23 de julio a las diez de la mañana en São Conrado (Río de Janeiro).
La JMJ esta capturando la atención de cientos de jóvenes. Este es el primer viaje de visita al exterior que realiza el Papa Francisco, y la primera vez que una jornada mundial de la juventud se hace en América Latina.
Cristina dos Anjos dice que este encuentro ofrece una oportunidad para que los jóvenes tomen el protagonismo en Brasil y abran diálogos con las pastorales de otros países. El ambiente de fiesta que se ha tomado a Brasil en este momento se puede sentir entre los trabajadores y voluntarios de Caritas.
“La preparación para la acogida de varios peregrinos es un reto. Nosotros hemos estado trabajando con un grupo de jóvenes desde el año pasado. Esta iniciativa fue apoyada en gran parte cuando Caritas España se ofreció a ayudar para financiar el proyecto”, cuenta Cristina.
La JMJ es una gran posibilidad para involucrar a los jóvenes de Caritas en la construcción de debates sobre la realidad de los jóvenes en el mundo y para mirar desde sus experiencias, los desafíos de la juventud en el futuro.
Decenas de jóvenes de todo Brasil han participado en el Encuentro de Jóvenes de Caritas del 13 al 16 de julio en Río.
Otro de los desafíos que tiene la organización del evento es precisamente la cantidad de asistentes, ya que esto significa diferentes culturas y por tanto múltiples maneras de entender la Iglesia.
En cuanto a las dificultades por las recientes manifestaciones en Brasil, Cristina dos Anjos dice: “Existen personas que radicalizan y provocan, pero estas son unas manifestaciones muy concretas con demandas muy claras para el Gobierno brasileño. Esto no es una preocupación para nosotros”.
Brasil espera entonces a millones de jóvenes de diferentes partes del mundo, personas que creen en un mundo sin hambre, con más posibilidades de educación y con menos violencia.