La carta pastoral de los obispos generó malestar en las autoridades bolivianas y exigen que se den nombres
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La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) emitió una carta pastoral, el pasado viernes 1 de abril, sobre narcotráfico y la drogadicción en Bolivia, algo que despertó el rápido descontento de las autoridades políticas del país por algunas afirmaciones vertidas.
Por ejemplo, en uno de los pasajes de la carta se hace referencia a la complicidad de las autoridades bolivianas con respecto a este tema.
“El narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias. La corrupción ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado”, expresan los obispos.
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En ese sentido, el presidente boliviano, Evo Morales, se pronunció en contra y exigió a los obispos que revelaran los nombres de las autoridades vinculadas al narcotráfico para ser responsables con sus acusaciones, según informa La Agencia Boliviana de Información.
“No puedo entender que ante ayer algunos jerarcas de la Iglesia católica digan que el narcotráfico está en el Estado”, cuestionó Morales.
“Padres jerarcas de la Iglesia Católica quiero ver mañana nombres, quiénes son esas autoridades del Estado que son narcotraficantes y si no lo hacen, voy a pensar (que quieren) atacar al movimiento indígena como en el pasado”, agregó Morales durante un acto en Potosí.
A todo esto, Morales confirmó que durante este mes visitará al Papa Francisco en el Vaticano y en esa oportunidad elevará todas sus quejas sobre las afirmaciones.
Posteriormente, la Iglesia no aceptó el ultimátum dado por el primer mandatario boliviano, ratificó el contenido de la carta pastoral y anunció que en los próximos días a través de la reunión de la Asamblea Episcopal de Bolivia se generará un espacio para poder dar una respuesta conjunta.
Una preocupación antigua y vigente
“El narcotráfico y consumo de drogas ilícitas es una preocupación antigua y vigente, cuyo efecto pernicioso vemos reflejado en la angustia de tantas personas y familias sumidas en este daño contra la humanidad”, señalan los obispos en la nota enviada a los medios como resumen de su carta pastoral.
“El narcotráfico es un crimen que atenta a la creación de Dios, que hiere a la persona, con mayor perversidad contra jóvenes e incluso niños; un crimen que genera violencia, muerte y desintegración familiar, y desestructura la sociedad, distorsiona la economía y promueve la cultura de la ilegalidad y de la corrupción, inclusive trastocando la institucionalidad del Estado”, prosiguen.
Los obispos reconocen que desde hace varios años se están pronunciando sobre el tema, pero que vieron oportuno volver a convocar la atención de las autoridades. “Frente al narcotráfico y la drogadicción estamos llamados a una acción conjunta entre personas de buena voluntad, para asumir responsabilidades en la protección de la vida y la dignidad”.
Por otro lado, hacen énfasis en que Bolivia además de “ser un país productor y de tránsito de droga, es ya un país consumidor de droga”.
“Ser productor nos muestra como uno de los principales eslabones de la cadena del narcotráfico. Ser país de tránsito habla muy mal de la capacidad de interdicción, incluso puede ser interpretado como complicidad de nuestras instituciones. Ser un país consumidor es causa de graves problemas relacionados con la violencia, la corrupción y el abandono de los valores culturales”, afirman.
Ayuda y rehabilitación
“Pedimos ver a las víctimas de la drogadicción no como delincuentes, sino como hermanos que necesitan ayuda y rehabilitación, para ser escuchados, reconocidos, sanados y acogidos. En apoyo a esta labor, como Iglesia estamos y seguiremos comprometidos”, manifiestan los obispos.
Finalmente, se dirigen a quienes a través del narcotráfico han encontrado una manera de hacer dinero. “Les reclamamos coherencia con su condición de persona humana. Les pedimos que sean responsables frente a sus hijos, a la juventud y a la construcción de una sociedad más segura y fraterna”, sostienen.