La evangelizadora del Nuevo Mundo que no salió de su convento
En el año 1630 un monje franciscano portugués se encontró en el Nuevo Mundo con unos indígenas que tenían cruces realizadas con ramas. Los indígenas le explicaron al religioso que una “dama azul” les había indicado cómo hacerlas y les había hablado de Dios. Alonso de Benavides quedó muy extrañado puesto que era la primera vez que estos indígenas tenían contacto con la fe y con un evangelizador.
Investigó lo sucedido, pidió a los indígenas que les hicieran una descripción de esta “dama de azul” y tras mucho buscar encontró a esta mujer. Se llamaba Sor María de Jesús y se encontraba en el monasterio de Ágreda, en España. Lo más curioso es que esta mujer se encontraba a 15.000 kilómetros de distancia y nunca había salido del convento. ¿Cómo era posible?
La historia y la vida de Sor María Jesús de Ágreda está llena de misterio y curiosidad. Según mostraban sus compañeras, entraba en trance regularmente e incluso relataba sus viajes espirituales a tierras desconocidas. Su testimonio y su relato fue extendiéndose e incluso el Tribunal del Santo Oficio investigó lo sucedido dando razón a la religiosa. Se trataba de bilocación, un don místico que permite a quien lo posee estar en dos lugares a la vez.
Sor María Jesús de Ágreda aparentemente nunca había salido del convento y sin embargo se convirtió en una de las más importantes evangelizadoras del Nuevo Mundo.
Su figura fue relevante y muy reconocida en la época y hasta el Rey Felipe IV la tuvo como consultora real. Hay muchas cartas del Rey con la religiosa que aún se conservan. El Rey perdió a su primogénito y heredero Baltasar Carlos de Austria y sumido en depresión decidió hablar con la religiosa para consolarse y preguntar por el alma de su hijo. Una relación de amistad nació en ese momento.
El cuerpo de Sor María Jesús de Agreda aún se conserva en su convento, donde ejerció como abadesa y de donde aparentemente nunca salió. Aún se encuentra expuesto al público y está incorrupto desde el año 1665. Se la conoce como La Venerable, Sor María, o Madre Ágreda y sus escritos son algunos de los más importantes en cuestiones místicas.
Sus “polémicas” obras
Madre Ágreda es considerada como una de las más grandes místicas de la historia de la Iglesia católica. Aunque no siempre fue así. Tendría numerosas enfermedades, tentaciones y fenómenos espirituales. Era muy conocida por sus penitencias y mortificaciones y su defensa de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Su obra más conocida es Mística Ciudad de Dios y llegó a ser prohibida por la inquisición de la época.
Tras un pormenorizado estudio, rápidamente fue levantado este castigo y actualmente sus obras cuentan con el Imprimátur de la Iglesia católica. En Mística Ciudad de Dios habla de ejercicios cotidianos y doctrina para hacer las obras con mayor perfección.
Destaca su espiritualidad mariana, el culto a la Virgen y sus invocaciones a la Madre de Dios como Reina y Señora, Madre y Maestra de la Iglesia.
Actualmente se puede visitar su monasterio e incluso el Museo sobre la religiosa que se encuentra en la ciudad de Ágreda, en Soria (España).